jueves, 16 de septiembre de 2010

Apesta



Como comenta Maruja Torres en su columna de hoy en el diario El País, muchas cosas huelen a podrido en nuestro entorno más cercano y también en la "casa común europea". Apestan las actitudes xenófobo- populistas de personajes como Silvio Berlusconi y Nicolas Sarkozy, que, disfrazados de personas civilizadas, agitan el miedo y la marginación con repugtnantes propósitos políticos. Apesta la actitud condescendiente de la mayoría de jefes de Estado y de gobierno de la "solidaria" Unión Europea. Y el hedor insoportable no lo desprenden aquellos a los que se señala con el dedo como responsables de todos los males, sino quienes perfumados con fragancias exclusivas se dedican a sembrar la cizaña en las mentes de los predispuestos a buscar culpables en casa ajena.

APESTA
MARUJA TORRES

De tan obvio resulta exasperante. Los gitanos son delincuentes. Los sindicalistas liberados -y por qué no todos los sindicalistas- son vagos. Los musulmanes, fanáticos. Los inmigrantes nos quitan los trabajos. Los chinos se quedan con los mejores comercios. Todos los que no son como yo son peores que yo. Y no quiero tenerlos cerca. ¿Exagero? Espera y verás. Lee los comentarios que se realizan en este periódico en versión digital, al pie de informaciones sobre expulsión de extranjeros. Producen pánico. Va a ser que las naciones que componen esta Europa, que milagrosamente deseó estar unida, siguen siendo tan bordes como cuando iniciaron la I Guerra Mundial y mandaron a millones de hombres a perecer en las trincheras del continente por unos cambios de fronteras o la rebañina de un par de imperios. Ya no somos unas bestias analfabetas. ¿Lo eran ellos? ¿Aquella Inglaterra que había coronado su revolución industrial? ¿Aquella Francia repleta de intelectuales? ¿La tierra de Goethe o la del Dante eran países por desasnar? ¿Los gobernantes eran brutos iletrados? ¿La carne de cañón no amaba al prójimo? Unos plantaron la semilla del odio, los otros se la dejaron germinar. La cosa va más o menos de este modo. Introduce un eslogan simple en las mentes resentidas y mediocres, que siempre necesitan echar la culpa a los demás: florecerá. Son mayoría. Puede que las víctimas de la crisis de ahora sepan que los responsables están arriba. Pero ya que no les pueden echar, ¿por qué no un poco de racismo, para entretenerse? Berlusconi abrió la veda -y miramos hacia otro lado-, Sarkozy continúa, desvía la atención de sus escándalos financieros con deportaciones, y sus súbditos le aplauden. Desde su balcón de la Comunidad Autónoma de Madrid, la señora baronesa exige que a los liberados se les quiten los cruasanes. Lleva tiempo, el Gobierno de Madrid, asfixiando a los sindicatos. Esto huele a Chanel y a mierda que tumba.

"Inconvenience of Otherness", interesante artículo de Vincent Hugeux en la edición internacional de The New York Times publicada por el diario italiano La Repubblica:




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