viernes, 14 de enero de 2011

El poder del pueblo



Las revueltas contra el corrupto gobierno de Ben Ali en Túnez han puesto de nuevo de manifiesto la fortaleza de los ciudadanos cuando ocupan las calles y persisten en sus reivindicaciones. A pesar del  vergonzoso silencio cómplice de los gobiernos europeos, más preocupados por los negocios y por sostener dictadores con el pretexto de que ayudan a controlar el islamismo integrista, los tunecinos de a pie han conseguido la primera victoria. Con demasiada frecuencia se olvida que los privilegiados siempre son pocos y que la fuerza de la mayoría radica precisamente en su número. El caso de Túnez demuestra también que las revueltas sólo se convierten en revoluciones cuando el nivel de desesperación es tan alto que arriesgar lo poco que se tiene no se percibe como una renuncia, sino la única posibilidad de mirar hacia el futuro con esperanza. 

El origen de la protesta en Túnez: 


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