viernes, 11 de febrero de 2011

Lo que es y lo que parece


Aparentemente la "revolución" ha triunfado en Egipto. La continuidad en las protestas desde hace tres semanas ha llevado finalmente a la dimisión de Hosni Mubarak. Se ha desatado la euforia popular y parece que se abre una nueva etapa en Egipto. Pero ¿qué ha cambiado? ¿Por qué finalmente Mubarak ha dejado el poder? Todo apunta a que la solución adoptada ha sido resultado de un calculado plan con numerosos actores, entre los que no se encuentra el pueblo egipcio. El Ejército y Omar Suleimán se hacen cargo del poder, con lo que los cambios pueden limitarse a la sustitución de unos nombres por otros. La situación queda en manos de los mismos que la han controlado desde hace décadas. Un cambio de caras no garantiza las transformaciones que la población demanda. Tal vez contribuya a apagar los incendios desatados que han producido una vertiginosa escalada del precio del barril del petróleo, el cierre del canal de Suez al tránsito de mercancías y la inquietud israelo- estadounidense. Todas esas escenas retransmitidas en tiempo real por las televisiones me han recordado a las imágenes de la caída del muro de Berlín o las manifestaciones contra Ceaucescu en Rumanía. También se consideraron revoluciones, pero al final lo único el poder se quedó en las mismas manos de quienes lo habían ostentado durante décadas, que se subieron a la ola de la historia y ocuparon posiciones estratégicas mientras la gente veía cómo se frustraban sus esperanzas de cambio. 

2 comentarios:

Cristina dijo...

Al leerte me he acordado de un trocito de la entrevista a Pérez Reverte, te la dejo aquí a ver que te parece.

http://www.elmundo.es/multimedia/?media=vOfrUxYkvsF

Creo que a medida que se está expandiendo la revolución islámicas las respuestas están siendo aún más duras. Veo los enfrentamientos en Libia, escucho hablar a Gadafi con palabras de hombre libertador y los abusos de sus mercenarios y se me ponen los pelos de punta...

Paqui Pérez Fons dijo...

Gracias por el enlace, pero no comparto la opinión de Pérez-Reverte sobre la presencia masiva de islamistas radicales entre los que protestan en los países árabes. Creo que, independientemente de la ideología o la religión de quienes se han movilizado en cada país, lo que hay es un hartazgo de situaciones injustas, en muchos casos mantenidas con la connivencia y/o aquiescencia de los países que se proclaman democráticos. Los islamistas han cobrado importancia en muchos países precisamente como reacción contra las dictaduras, la represión, los abusos y la corrupción de sus gobernantes. En general, se han sumado a las revueltas, porque sus reivindicaciones coinciden con las de una mayoría hastiada, pero de ahí a prever que vayan a hacerse con el poder en todas partes hay un trecho. Las poblaciones de estos países tienen derecho a elegir quiénes quieren que les gobiernen y si eligen a los islamistas, tal vez sea por la labor asistencial que han desarrollado en muchos lugares y su lucha contra la corrupción. Los países occidentales se cansaron de advertir sobre la catástrofe que sobrevendría sobre Gaza cuando Hamás ganó las elecciones. Nada de lo que dijeron ha sucedido. La destrucción llegó desde Israel. Se debería querer para los demás aquello de lo que uno disfruta, como el derecho a elegir o el derecho a equivocarse. Otra cosa será el verdadero alcance de toda esta oleada de revueltas populares. Supongo que los servicios secretos de varios países ya están trabajando en la manera de reconducir los acontecimientos de la forma más favorable para sus "intereses".

Sobre Gadafi, actúa como lo ha hecho siempre. No hace tanto era considerado respetable y recibido en casi todas partes con todos los honores. Se miraba para otro lado porque convenía, como se hace con otros individuos tan sanguinarios como él (por ejemplo, Obiang en Guinea, a quien hace unos días visitó el ubicuo Bono).

Del resto de la entrevista a Pérez- Reverte tampoco comparto su idea de que España sufra una maldición histórica ni su opinión sobre el uso de las distintas lenguas del Estado. En algunos temas, me parece bastante exagerado y que da reinterpreta la historia de España según su propia visión del pasado. Creo que sí tiene razón en lo de la falta de cultura generalizada y el lastre que han supuesto tantos años de control ideológico por parte de la Iglesia católica.

Saludos y salud.